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No sabemos desde cuando
data esta tradición, siendo desconocido su inicio y su procedencia,
pero sí cuando decayó, a principios de los años 60.
Las madamas y los judas
fueron una tradición social en una época donde las largas jornadas
de trabajo y costumbres conservadoras no eran propicias para
entablar relaciones amorosas entre los mozos y las mozas.
Se realizaba todos los
Domingos de Resurrección. Sobre todo las mozas y grupos de vecinos
se reunían el Sábado Santo para fabricar las madamas y judas.
Las madamas era un cuerpo
de escoba o de palo al que se le ceñían ropas femeninas como
refajos, enaguas, toquillas y en la cabeza un pañuelo con un recorte
de una famosa de la época acompañada de pelo de mula simulando el
cabello de la madama. También había madamas de carne y hueso
difíciles de identificar por sus disfraces.
Las mozas ponían mucho
empeño y esmero en arreglar a su madama lo más guapa posible,
habiendo un pique entre los diferentes grupos a ver quien la hacía
mejor. Se colocaban en el patio interior de las casas o en la puerta
de la calle.
Los judas, con vestimenta
de hombre, se les rellenaban de paja. Significaban la representación
del demonio y por eso se les apaleaba y se les colgaba de árboles y
ventanas o sentados en la puerta de la calle.
Cuando amanecía el
Domingo de Resurrección los mozos iban recorriendo las calles
acompañados de charangas compuestas por instrumentos musicales
(trompetas, tambores) o instrumentos caseros para hacerse notar.
Los mozos se acercaban a
ver las madamas con la intención de rondar a la moza que les gustaba
y provocar un acercamiento.
La tradición consistía en
recorrer las calles, encontrar a las madamas y, de forma picaresca,
tomarlas con un cordel con nudos. De esa forma coqueteaban con las
mozas. Si la madama era una moza disfrazada intentaban, al medirla,
verle las piernas.
También intentaban
quitárselas para hacerlas rabiar. Para ello, días anteriores, habían
cazado lagartos vivos cogidos por los acirates del Camino Toledo y
la Carretera Turleque, y los llevaban atados a una cuerda. Lanzaban
los lagartos y cuando las mozas salían
corriendo los mozos aprovechaban para quitarles la madama.
Para los que quitaban la
madama suponía un triunfo. En cambio para los que se la quitaban
significaba un fracaso.
Chascarrillo
popular: “En la calle del molino
te quitamos la madama, como eres tan orgullosa ahí que ver como
llorabas”. (Textos de tradición).
Informe Cultural: Los Judas y las Madamas de
Madridejos
por IA NotebookLM
1. Introducción y Contexto
La celebración de los
Judas y las Madamas es una manifestación singular del ciclo
festivo de la Semana Santa en Madridejos (Toledo).
Aunque comparte raíces con la tradicional "Quema del Judas"
extendida por España e Iberoamérica (donde se destruye un muñeco que
representa el mal o la traición el Domingo de Resurrección), la
variante de Madridejos destaca por su carácter social de cortejo y
la inclusión de una figura femenina, la Madama,
formando una "pareja paródica".
Esta tradición, que decayó a
principios de los años 60, ha sido recuperada e institucionalizada
en las últimas décadas mediante certámenes organizados por el
Ayuntamiento para evitar su desaparición.
2. Los Protagonistas: Descripción
y Simbología
2.1. El Judas
Representa originalmente a Judas
Iscariote, el apóstol traidor, simbolizando el mal o el demonio.
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Confección:
Es un pelele o muñeco de cuerpo entero, relleno tradicionalmente
de paja. Se viste con ropa vieja de hombre
(pantalones, camisa, zapatos).
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Función Satírica:
El Judas se utiliza para la crítica social. A menudo se le
caracteriza para representar de forma grotesca o caricaturesca a
personajes públicos o vecinos polémicos ("el
que ha sido más popular ese año por cualquier motivo"). Es común
que porten carteles con rimas satíricas que comienzan con la
frase tradicional: "Ni te presto ni te doy...".
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Destino:
Históricamente, se les colgaba de árboles, ventanas o farolas
para ser apaleados o destruidos como acto de justicia popular y
catarsis colectiva.
2.2. La Madama
Es la figura distintiva de
Madridejos. A diferencia del Judas, la Madama busca simular una
apariencia de elegancia, aunque construida sobre materiales muy
humildes.
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Estructura y
Materiales: Tradicionalmente se
elaboraba sobre un cuerpo de escoba o de palo.
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Vestimenta:
Se le ceñían ropas femeninas tradicionales como refajos,
enaguas y toquillas.
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Rostro y Cabello:
Un rasgo etnográfico único es que su cara solía ser un
recorte de revista de una mujer famosa de la época,
pegado sobre la estructura. Para simular el cabello, se
utilizaba pelo de mula bajo un pañuelo.
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Madamas vivientes:
En ocasiones, existían "madamas de carne y hueso", mujeres
disfrazadas que se mezclaban con los muñecos, haciendo difícil
distinguirlas.
3. Evolución del Ritual: Del
Juego de Cortejo a la Exposición
3.1. La Tradición Antigua (Hasta
los años 60)
Antiguamente, la fiesta tenía un
fuerte componente sociológico vinculado al emparejamiento en una
sociedad conservadora con pocas oportunidades para el contacto entre
sexos.
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Preparación:
Las mozas y vecinos se reunían el Sábado Santo
para fabricar los muñecos, compitiendo por ver quién hacía la
Madama más guapa. Se exhibían en patios interiores o puertas de
las calles.
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El Cortejo y el
"Robo": El Domingo de
Resurrección, los mozos recorrían las calles con charangas. Su
objetivo era rondar a las chicas y robarles la Madama.
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El uso de Lagartos:
Para lograr el robo, los mozos empleaban una táctica agresiva y
picaresca: cazaban lagartos vivos (en los
acirates del Camino Toledo o la Carretera Turleque) y los ataban
a cuerdas. Lanzaban los lagartos a las chicas para asustarlas;
cuando ellas salían corriendo, ellos aprovechaban para sustraer
la Madama.
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Significado:
Quitar la Madama era un triunfo para el mozo; que se la
quitaran, un fracaso para la moza. Un chascarrillo popular
recordaba este juego: "En la calle del molino te quitamos la
madama, como eres tan orgullosa, hay que ver cómo llorabas".
3.2. La Tradición Actual
(Institucionalización)
Hoy en día, el ritual se ha
transformado en un evento cultural regulado por el Patronato
de Cultura y Turismo.
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Exposición:
El evento central es la "Exposición de Judas y Madamas"
en la Plaza del Ayuntamiento, que tiene lugar
el Domingo de Resurrección a partir de las 10:00 h.
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Concurso y Normativa:
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Participan asociaciones y
grupos de vecinos.
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Se busca conservar la
elaboración artesanal: las bases especifican que no
se consideran válidas las figuras hechas con maniquíes
modernos u otros elementos no acordes a la tradición.
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Se otorgan incentivos
económicos (cheques-regalo canjeables en el comercio local)
a los participantes.
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Ambiente:
La exhibición se acompaña de pasacalles amenizados por las
bandas de las cofradías de Semana Santa.
4. Conclusión
La fiesta de los Judas y las
Madamas en Madridejos ha evolucionado de ser un rito de paso y
cortejo juvenil —marcado por la picaresca y el uso de elementos
rústicos— a convertirse en una muestra de patrimonio
inmaterial. Mientras que la función de "ligue" ha
desaparecido, la función de sátira social y la
identidad artesanal (paja, ropa vieja, escobas) se
mantienen vivas gracias al impulso institucional y la participación
vecinal cada Domingo de Resurrección.
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